Piscoterapia – Adolescentes

En la adolescencia se pierde al niño que fuimos y vamos en busca del adulto que aún no somos. No resulta muy cómodo para nadie. Al igual que los adultos sanos, la situacion de pérdida más búsqueda de lo desconocido suele sacar lo mejor y lo peor que llevamos dentro. Es una etapa crítica. No olvidemos que una crisis es una mezcla de peligro y oportunidad.

Los padres no pueden ser consultados en exceso porque nos hace sentirnos y parecer niños dependientes y nuestros iguales no tienen ni la información ni la experiencia adecuada para guiarnos.

Muchas veces los adolescentes se meten en líos importantes porque están perdidos. Su terapeuta debe conocer sus enormes altibajos, sus debates entre crecer, depender del grupo, aislarse, huir de la responsabilidad, buscar sensaciones nuevas, ser auténtico, innovar, evitar el dolor…etc. Los padres necesitan orientación para asumir su nuevo papel parental, modificando distancias y normas y creando una nueva forma de relacionarse con su hijo o hija.

En consulta un adolescente tiene el privilegio de contar con un adulto externo a la familia que le permite dudar, aprender a pensar y a cuidarse sin que sienta su frágil proceso de individuación demasiado amenazado. En otras palabras, un terapeuta puede dar apoyo, consejo y perspectiva porque el adolescente no lo quiere y no tiene que independizarse de esa persona.